Hasta lo que pude entender…
Entiendo perfectamente cuando alguien se burla – o como decimos los cubanos, “le da cuero” – a los críticos que hablan tan intelectualoidemente que no se le entiende una palabra de lo que dicen. Me pregunto cuál es el verdadero y escondido motivo para hablar así, pues no creo que tenga ningún fin práctico. Si lo que queremos es que nos entiendan y nos lean, lo primero que tenemos que hacer es hablar de manera entendible. No estoy diciendo que se elimine totalmente el uso de palabras técnicas, estoy diciendo simplemente que se entienda.
Yo no soy crítica aún de nada, pues acabo prácticamente de empezar a estudiar literatura, pero cuando me sienta preparada para criticar algo, espero hacerlo de una manera diáfana, inteligente pero usando un lenguaje fresco, que el lector no tenga que salir corriendo a coger el diccionario cada 5 segundos o que al final de la lectura no tenga idea de qué estoy diciendo. Espero no perder nunca la sabrosura cubana. Ojalá pueda insertarla en mi trabajo siempre con tino y discreción, que no esté de más pero que logre distender los labios del que lea.
Si tengo que hablar como el ejemplo que pongo a continuación y que, aunque es salido de un cuento, no es para nada irreal, confieso que he equivocado la vocación. El otro camino que me queda es aferrarme a mí misma y formar mi propio estilo. Pero yo sé que no todos los críticos son así, gracias a todos los orishas.
Los dejo con el principio de este cuento del amigo Eduardo del Llano, que recomiendo a todos su lectura porque está muy refrescante e incisivo, si conocen la realidad cubana. Eduardo es una de las joyas de la isla.
Y yo me quedo aquí aún preguntándome cuales son las intenciones escondidas detrás de tanta palabrería crítica.
En febrero, en la Feria del Libro, salió mi primera novela. Mereció dos reseñas, una en El Caimán Barbudo de mayo-junio, otra en La Gaceta de julio-agosto. La primera era cautelosa; la segunda, francamente críptica. Copio un ilustrativo extracto:
“Nosotros los impotentes es, pues, génesis y epifanía. El continuum discursivo fluye sin tropiezos y discurre del hechizo inicial al rápido asombro, y, al cierre de la eterna aventura de leer, a la fruitiva revelación de númenes esenciales. Nicanor O´Donnell dispone a lo largo y ancho del texto, no los precarios ingredientes del aliño ad usum, sino rica médula fundacional, cebo gustoso para hermenéuticas desprejuiciadas. Se trata de un compromiso y una ruptura, un ejercicio narrativo de hermosos vuelos semánticos que invita a la complicidad con el estro emergente, y a la espera de su próximo advenimiento…”.
Hasta donde pude entender, el crítico hablaba bien de la novela.
PD: Si de aquí a 5 o 10 años yo empiezo a hablar así, por favor, que alguien me hale las orejas.

Yo siempre pienso en el “crítico” de Ratatouille. ójala todo crítico pasara en su vida por ese momento catártico del final del animado… A veces en Cuba leía a Gárrandes y Rufo Caballero y llegaba a las lágrimas de la risa. Y no es que se pusiesen agudos o creativos -que a ratos lo lograban- sino que me los imaginaba con el cáfe enfriandose y dándole vueltas a las palabrejas del cementerio (como diría Cortazar)
Imaginalos: ¿pongo “anacoluto”? Y que tal estas: “polisémico”, “salto a la vacuidad”, “intertextual”… Sin hablar de los nadahagos habanensis que en medio de una conversación sobre el Planetarium de la Habana o el puré de tomate te soltaban a bocajarro: “lo disfruté pantagruélicamente” (esta no me la invento)
Por cierto. ¿Escribí “catártico”?
eso se pega Liset, ponte a salvo…
Omar, hay gente para todo. Como digo en este post, no me pueden dar mas corcomillas estas cosas. realmente no creo que nadie hable asi por naturaleza, es para crear un efecto. Efecto, por demas, nunca deseado por mi, por lo que te prometo hacer lo imposible por estar a salvo.
Solo hago la salvedad de las palabras que son terminos, como “intertextual”. A esa no hay mas remedio que usarla porque es algo especifico de la critica. Y otras que los profesores quieren ver en los trabajos. lo demas, es pura palabreria. Confieso que estoy teniendo una relacion un poco rara con la critica literaria, porque puede ser bien extremista. como digo aqui, ya encontrare mi camino propio.
me encanto eso de palabrejas del cementerio. creo que en una entrevista a Cortazar que hay en youtube, buenisima por cierto, el dice algo asi.
besos
Por cierto, no recuerdo lo del critico en Ratatouille, tendre que buscarlo.
Lo de rataouille? es este señor: (la foto a la derecha)
Al final del muñe, Anton Ego suelta un discurso sobre el papel de la crítica que más que reivindicativo (vaya otra palabreja!
) es totalmente humano y edificante.
Lo que dices de “intertextualidad”, entiendo que es un tecnicismo necesario en algunos ambitos. Pero cuando oyes a una persona decir en una cena que ha leído Los Cuentos de Canterbury y atrás te suelta -para convencerte que los leas- que esta “rebozante de intertextualidad” ya la cosa cambia. Espero que R no me lea, jiji.
Lo del Cementerio es de Cortazarm en Rayuela. En fin, seguiré por aqui al acecho.
Besos para ti.
Ah, aun tengo a Rayuela en mi librero, sin habermela podido leer. En Cuba porque no la tenia, aqui porque no he tenido tiempo y espera pacientemente. Por otro lado, el dia que la vaya a leer, quiero hacerlo un disfrute, y no pensando en la montanna de cosas que deberia estar haciendo. Cuando la veo ahi, paciente, me entra corcomillas, pero que le vamos a hacer. Por eso no habia leido eso que mencionas.
lo de Ratatouille, fui a Youtube (por supuesto) y mire la escena de nuevo. Tienes mucha razon en lo que dices, es edificante. Yo no se si me considerare critica alguna vez, pero si lo hago quiero reconocer que lo hago porque la literatura me fascina, y es mi manera de dedicarle la atencion que merece, ya que no puedo hacer literatura yo misma. Lo que yo quisiera es ensennarle a estudiantes lo hermosa que es, provocarle el interes.
Me gusto mucho lo que dice de cuando un critico realmente se arriesga es cuando descubre y apoya a un nuevo talento. que cierto.
Sobre lo de la intertextualidad. mi madre! no, yo me referia a utilizarla en los ensayos y cosas que hay que escribir sobre literatura, no en lenguaje coloquial. jajaja, que comico. Me recuerda a Rufo Caballero eso.
Un beso, Omar, y gracias por la visita