Sab, de Tula

¿Sería una sacrilegio decir que Sab de Gertrudis Gómez de Avellaneda me recordó las novelitas de Corín Tellado?

Podría decir que me parece mucho más interesante la vida de esta cubana que su obra, aunque, en honor a la verdad, no he leído más nada.

No es solamente que Sab sea exageradamente sentimental. El defecto más grande es la poca credibilidad de sus personajes, principalmente los más importantes. Justo es Enrique quien parece más humano, más verosímil. El esclavo Sab pudiera ser más creíble sin toda la lacrimosería barata de la vieja india… y a veces de él mismo. Carlota es tan perfecta que llega a resultar totalmente insípida. Teresa, el personaje quizás más interesante, es descrita de manera incoherente. Unas veces es una criatura fría y despojada de toda sensibilidad, y otras es una especie de heroína, que al final resulta la persona más inteligente y completa de todas.

Es una buena historia, pero con muchas limitaciones en su desarrollo. No sé si sería el estilo de la época, lo que se esperaba de las escritoras mujeres. Lo que sí está claro es que, para mí, el valor de la novela está solamente en el hecho de ser controvertida y denunciar la discriminación de la mujer y la esclavitud. Por esa parte, es muy interesante y comprendo que esté en las listas de la literatura clásica cubana, cosa por demás cuestionable si no tuviera estas cualidades.

PD: Debo decir que Sab no está exenta de encantos. Mi primera impresión fue de rechazo ante tanta lagrimita boba y exagerada. Que conste que lloro y me conmuevo con obras bien hechas, sin embargo, no soporto la cursilería barata. Y, con perdón de Tula, la hay en Sab.

Pero tiene escenas realmente hermosas, y que las he visto mejor ahora, después de brainstorming y discusiones en clase. Amén de, como dije arriba, sus indudables valores en cuanto a la crítica social.

Comments
2 Responses to “Sab, de Tula”
  1. Naida says:

    ¡OAO!
    Mira que a mí me encanta Sab y la Avellaneda. Creo que no se podría comparar a Corín Tellado… porque Tellado, en mi opinión, no vas más allá del color rosa de los textos. En Sab, como decís, encontramos la parte de la discriminación de la mujer pero además un montón de datos que nos ayudan a entender el proceso histórico del mestizaje en las antes colonias. La cuestión del matrimonio interracial, de la compra de derechos, del ser más negro o más blanco según la cantidad de dinero que se tuviera me parece superinteresante y Sab nos instruye mucho en esos aspectos.
    También hay que ver que la Avellaneda sufrió mucho en su vida, fue desterrada, viuda, etc., y de allí que fuera tan apasionada.
    Te invito a que leas más textos de la Avellaneda, estoy segura que te van a gustar. Cuando abrí El umbral en mi casa, ella fue la homenajeada de la noche de apertura porque algún día quiero que la gente me recuerde con mis tertulias como recuerdan a Avellaneda con las de ella.

  2. Liset says:

    Jajaja, que comica, como saltaste!

    Recuerda que yo empiezo diciendo “me recordó las novelitas de Corín Tellado” y no que son iguales. Sé que hay una gran distancia. Pero el ‘sentimentalismo barato’ (frase que tenemos en Cuba y no sé si otros países la usen. quiere decir ‘excesivo sin necesidad’) por el cual me las recordó, sigo pensando que lo tiene. Cuando algo nos recuerda a otra cosa puede ser por una nimiedad, por una característica, y no necesariamente una comparación completa.

    El valor de la novela no se iba a ver ultrajado, sino todo lo contrario, por escribir escenas más realistas y menos sensibleras. Hay un límite invisible pero reconocible entre lo apasionado y lo sensiblero, y ¡claro! no para todos está en el mismo lugar. La imponente Avellaneda sobrepasó mi límite en esta novela, aunque la disfruté y la aprecié, que conste.

    Ahora, si me preguntas ¿Qué personaje te parece entrañable? Te contestaría que ninguno. Precisamente por lo que dije, que ninguno me convenció. Creo más en un Tom Bombadil, que nada tiene que ver conmigo ni con el mundo real, que en cualquiera de los personajes de Sab.

    Y es gracioso, porque el otro día estábamos hablando de Cien años de soledad y te decía que no había sido como la primera vez que lo leí, quizás usé una palabra demasiado fuerte, “que me había decepcionado”, y en realidad no creo que haya sido tanto. Pero los personajes de Cien me son creíbles incluso los increíbles. Los veo. Pero no veo a Carlota, ni a Sab.

    En fin! Ya leeré en algún momento algo de la Avellaneda. Pero no te quedes con la impresión de que no me gustó. Hay una escena que me gustó tanto, que puedo perdonar muchas otras cosas, jeje. La escena en que Sab está con Enrique y comienza la tormenta… me gustó mucho.

    un besito, barrigona!

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