La Finca

Mientras más leo sobre las teorías del espacio (físico), más fascinantes se vuelven. Henri Lefevbre destacó la importancia de reconocer el papel del espacio, junto a la dimensión temporal y social. La espacialidad es un factor esencial en la comprensión de una sociedad. El espacio, agrega Lefevbre, siempre ha sido un producto político e ideológico.

Al pensar en Cuba y saber que el espacio urbano habanero ha estado, desde 1959, dominado por la política, entendemos perfectamente a qué se refiere. Pienso en la constante invasión de carteles de propaganda política, en la vida pública, de barrio, en la vigilancia. Pero pienso también en la subversión de los espacios que tiene lugar todos los días y a toda hora: por ejemplo, las áreas donde los gays se reúnen, o las tribus urbanas, o en donde se hacen negocios ilegales (tan comunes), o se vende en el mercado negro, todo esto en espacios designados para otras funciones por el sistema oficial.

Pero buscaba entonces en mí misma un buen ejemplo de un espacio que rompiera con la norma y el control. Que no fuera problema de subversión sino un espacio aparte, con su propia dinámica, con sus propias reglas. Ese espacio para nosotros era la Finca de Patricia, así, con mayúsculas.

No era solamente porque era la casa más grande y con más espacio para hacer fiestas (lo cual era ya bastante inusual, cuando todos vivíamos en lugares pequeños y con familia). También influía que la anfitriona es una persona excepcional, al igual que su familia. La Finca era, y sigue siendo, un lugar fuera de la dinámica espacial oficial. Su caminito – a veces inundado por el río y de difícil acceso – actúa como una puerta al más allá. Aunque al principio me sobrecogía, sobre todo de noche, con el tiempo se volvió el elemento anticipador de ese lugar ‘sagrado’. Al dejar los horribles edificios de microbrigada atrás, y coger por el trillo, me venía una sonrisa a los labios, una especie de alivio, y la seguridad de que algo bueno estaba a punto de pasar.

En la Finca nos sentíamos un poco libres ¿o no? Lo más libre que podíamos sentirnos en ese país. Los personajes que analizo en mi tesis son muy parecidos: encuentran un espacio donde sencillamente se sienten un poco más libres. Las personas que no se sienten incómodas en su sociedad, por lo general, no sienten la necesidad de encontrar estos lugares medio escondidos, alejados. Al usar los espacios urbanos estamos constantemente marcando significados en ese gran libro que es la ciudad.

 

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